Breve, intenso e insuficiente

La baja por maternidad en España es breve e insuficiente. Muchas mamás, entre las que me incluyo, intentamos alargarla sumando vacaciones, días de lactancia o cualquier permiso… porque las famosas 16 semanas de baja maternal pasan en un parpadeo. O en medio.

Y aquí estoy, 123 días después de dar a luz, con mi bebé de 4 meses en brazos y haciendo malabares. Porque la conciliación familiar/laboral en este país no existe por mucho que a todos los políticos se les llene la boca hablando de ella.

Como madre primeriza tengo que reconocer que me cuesta pasar tiempo lejos de él. Tengo la sensación de que es pronto, muy pronto para todo.

Sé que está en buenas manos, las mejores: los maravillosos abuelos sin los que nos sería muy complicado vivir y conciliar. Ellos se han ofrecido y así es más fácil, pero no todo mundo tiene esta opción.

El debate por la corta duración de esta baja lleva años encima de la mesa y no parece avanzar ni mejorar.  No voy a poneros los dientes largos hablando de esos estupendos países nórdicos donde las bajas por maternidad/paternidad ascienden a un año… pero sí que creo que es necesario hablar de ello para que no sea asumido como algo “normal” y así consigamos que esto cambie de manera real.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida… pero, ¿cómo puede una mujer seguir dando el pecho a su hijo si se incorpora a su puesto de trabajo cuando el bebé tiene 4 meses? Es complicadísimo y en muchas ciudades y situaciones, inviable.

Para mí es una incoherencia tan obvia que no entiendo cómo no se le ha dado solución.

Yo elegí ser mamá lactante, es decir, decidí voluntariamente darle el pecho desde el primer momento, y para poder seguir haciéndolo, tres semanas antes de la temida vuelta empecé a espaciar sus tomas de forma que pudiese “aguantar” la mañana con biberones y así poder continuar dándole el pecho a primera hora y a partir de la 17.00h. Sí, he tenido que reducir jornada para ello.

Yo puedo hacerlo, aunque renuncio a gran parte de mi sueldo (y seguramente también trayectoria profesional) pero sé que hay otras muchas mamás que se ven obligadas a interrumpir la lactancia porque es algo imposible de compaginar con su día a día o porque no se apañan con el sacaleches o porque no obtienen suficiente cantidad…

Seas madre lactante o madre de biberón, la baja de maternidad sigue siendo ridícula. Tu bebé aún te necesita. ¡Nos necesitan!

Ahora que vuelvo a trabajar intento encontrar la fórmula que mejor se adapte a mi familia y con la que poder llegar a todo, pero esto no debería ser así. No somos superwomans y nos vemos obligadas a serlo. Las prioridades están claras, le pese a quien le pese, y no se nos debería penalizar por ello, ni a nivel social ni a nivel profesional. Mi marido y mi bebé son mis prioridades y así se lo hago saber a mi entorno siempre que es necesario.

Para poder conciliar lo mejor posible a mí, personalmente, me ha ayudado mucho empezar a establecer ciertas rutinas.

Papás, mamás, por desgracia en este país parece que traer un bebé al mundo nos penaliza en lo laboral pero ¡ay, qué alegrías nos dan en lo personal!

Con paciencia y rutina, la que aún estoy buscando, lo conseguiremos.

@Saralacalle

Pd: cuando establezcamos nuestras rutinas de esta nueva familia de 3, os las contaré.

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