Drenajes de oído para un bebé

A veces la maternidad, no es como uno piensa y el tiempo se evapora, los días se van tachando en el calendario a un ritmo vertiginoso y, sin darte cuenta, estás a 1 de agosto…
Después de unos meses bastante intensos, volvemos, espero que de forma mucho más recurrente.
Hoy os cuento la historia de “los drenajes de Edu”.

El pasado mes de enero , tuvieron que operar a nuestro “bebé”  de 14 meses y ponerle drenajes después de un invierno de otitis consecutivas. Esta enfermedad entró en casa cuando llevaba un mes de guardería aproximadamente. Las primeras veces eran fiebres altas y controlables pero a medida que se iban repitiendo, la fiebre cada vez era más altas le supuraban los oídos y tenía que tomar antibiótico (con todo lo que eso supone) de 7 a 10 días. Días en los que nuestra vida entera giraba en torno a esta infección: faltar al trabajo, médicos, urgencias… Un caos de vida.
¿Qué es un drenaje?
Un drenaje, tal y como me explicó su otorrino, es una ventana en el oído para dejar que el moco salga. Explicación 0 científica pero que a mi me sirvió para entender qué le iban a hacer.
La definición médica de drenaje según el Hospital de San Rafael de Madrid es: cánulas fenestradas con dilataciones en las extremidades que facilitan su retención en la membrana timpánica cuya finalidad es la de impedir el cierre de dicha membrana para que el oído medio esté permanentemente ventilado.
Drenaje

Están hechos de diferentes materiales, formas y tamaños, y la colocación de un tipo u otro dependerá de la duración que se desee que los mismos permanezcan en el tímpano.

Mucho mejor la ventanita que yo os decía. 😉

¿En qué casos es recomendable hacerlo?
Recordemos que no deja de ser una intervención quirúrgica, con anestesia y quirófano por medio, y que hay que valorar distintas opciones antes de llegar a ella pero es recomendable hacerlo cuando:
  • Se padecen un número importante de otitis agudas (más de 4 en 6 meses o 6 en un año).
  • El depósito de moco permanece más de tres meses.
  • Aparecen alteraciones anatómicas en la membrana timpánica.
  • Si el paciente presenta una pérdida de audición de intensidad moderada (susceptible de provocar un retraso en el habla).
¿Y luego? 
 
Luego te cambia la vida. Nuestro hijo dio un cambio radical, es verdad que antes ya era un niño bueno que comía y dormía bien, pero dejo de estar enfermo, empezó a interactuar mucho más (seguro que la edad también influye en este punto) y nos olvidamos de las otititis, ojalá para siempre. 爛
Ahora vamos a revisión cada 3 meses para confirmar que todo está bien y en algún momento a lo largo del desarrollo del niño, su cuerpo expulsará los “tubitos” y cerrará su ventana para siempre.
Como en todo este proceso de la maternidad, seguimos aprendiendo a diario, aunque este capítulo fue un susto de los buenos.
@Saralacalle

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