Carta a mi futura hija

Madrid, 14 de junio de 2020, Fase 2, Estado de Alarma por Pandemia Mundial

Querida Carlota,

Desde el pasado 10 de marzo, día desde el que mamá está confinada en casa, han pasado muchas cosas. Tantas que, desde ese día, todas las noches te escribo un diario antes de dormir. Tu padre piensa que estoy viendo trapitos o Instagram pero en realidad estoy hablando contigo. Te cuento lo que es vivir una pandemia mundial en pleno siglo XXI en una gran ciudad como Madrid, ciudad tomada por el virus y la muerte durante más de 2 meses y ¡embarazada! ¡Menudo cóctel! Cuando seas capaz de leerlo y entenderlo, te parecerá una locura.

Sin duda, cuando pensamos en traerte a este mundo, nada de esto estaba previsto, imaginábamos un embarazo algo más movido que el anterior, simplemente por la existencia de tu hermano, pero ya está. Sorpresas te da la vida.

Ahora, pasadas 37 semanas, tengo que decirte que si tengo que definir todos estos meses contigo, serían de miedo, mucho miedo e incertidumbre. Dicen que los miedos de primeriza se van con el segundo pero nada de eso. He tenido y tengo, mucho más miedo que antes. Tus revisiones han sido pocas (afortunadamente eres una niña muy sana) y muy estrictas. ¿Sabes lo angustioso que es ir a verte sola con guantes, mascarilla, acompañada por una enfermera que te dice todo el rato “no toques nada, por favor, es por tu bien”? ¿Te imaginas lo que es leer a diario sobre casos de COVID19 en embarazadas y saber que no hay datos ni evidencias concluyentes? Lo peor, además de la incertidumbre, es la desinformación.

Además, nos hemos perdido grandes momentos juntas: verte la carita en alguna ecografía, ir juntas a nadar, a pilates o un buen masaje tú y yo mano a mano… Llegará.

En este instante, ya estamos preparando todo para tu llegada, por cierto, tienes que perdonarme, eres fruto del E-commerce. Mamá ha preparado todo vía internet; tu primera puesta, tus primeros pañales, tus cremas… Nada que ver con cómo preparamos la llegada al mundo de tu hermano, con él recorrí muchas tiendas, acompañé a las abuelas a mirar trajecitos para elegir juntas, contigo… Contigo me he pasado horas en la red imaginándote con esta o esa capota rosa. Además, ahora en Madrid estamos en Fase 2 y ya podría ir a alguna tienda pero… sigo teniendo miedo, principalmente por dos motivos; el primero de ellos es que los médicos nos han dicho que tenemos que ser muy cautos, cualquier paso en falso ahora podría condicionar tu llegada o tus primeros meses de vida. Segundo, la gente es una irresponsable, las terrazas están llenas, los parques (sin columpios) abarrotados, el miedo se ha esfumado por arte de magia… ¡y eso que seguimos en Estado de Alarma!

Hablando de parques, ¿sabes que tienes un hermano de 2 años y medio? Seguro que le oyes mucho. No sabemos muy bien cómo llevará tu llegada, después de 3 meses encerrado día y noche con nosotros, los vínculos son mucho más fuertes que antes. Tendremos que armarnos todos de paciencia y amor. ¡Te va a encantar este hogar!

 Y ahora, pequeña, quédate con esta frase que dijo tu padre anoche antes de dormir: “Con Carlota llegará la nueva normalidad”. No, Carlota, contigo llegará nuestra nueva realidad, pasarás a hacer nuestra vida mejor, sin duda, seremos una gran familia de 4.

Te espero en nuestra cita a ciegas, no tardes en llegar.

Coronavirus, embarazo y conciliación. Día 1.

Destacado

Día uno de este trío; Coronavirus, embarazo de 24 semanas y bebé de dos años. ¡Bien! Lo tengo todo.

Todo el mundo sabe ya la crisis sanitaria que estamos viviendo en España y del momento de parón/caos en el que nos encontramos en este momento. ¿Estamos siendo exagerados? Bajo mi punto de vista no. Con todas estas medidas, lo que se pretende no es frenar la epidemia, es espaciarla en el tiempo y no colapsar más la sanidad pública española. ¿Qué se intenta garantizar con esto? Que cada paciente, sea afectado por el Coronavirus o no, reciba la atención que merece y que precise. No olvidemos que sigue habiendo infartos, gripes normales, accidentes de tráfico, partos…

En Madrid hoy era el primer día sin centros educativos de ningún grado, desde guarderías hasta universidades y ahora, como noticia de última hora, cierran bibliotecas, ludotecas, museos y a saber qué más.

Bien. Todo bien.

Y aquí estoy, me veo embarazada, con una empresa que muy amablemente y coherentemente, me manda a casa mínimo quince días laborales, con un marido cuya empresa también le manda a casa y con un niño de dos años, salvaje perdido, y sin guardería. Venga, vamos a ponernos manos a la obra.

¿Abuelos? Son el grupo de mayor riesgo ante esta situación. ¿Niñeras? Desbordadas o “de poca confianza”. Los que, como nosotros, no tenemos una niñera habitual, nos da “miedo” meter a alguien que no conocemos o que no es de nuestra plena confianza. ¿Teletrabajo?

Venga, va, teletrabajo es la salida. El que pensó que los que tenemos menores en casa podemos teletrabajar como si nada, no había visto un chiquillo en su vida, ni de refilón. En mi casa a estas horas, a pesar de haber pasado la mañana con la abuela, suena Peppa Pig de fondo, un xilófono, algún que otro golpe más o menos preocupante y el suelo es como una pocilga juguetera con coches, animales y algún que otro resto que denominaremos OVNI, por eso de no saber identificarlo.

Genial, Sara, esto es el día 1. Lo bueno es que cuando saltaron todas las alarmas me volví loca e hice compra como si esto se tratase de la Tercera Guerra Mundial y ahora, además de tener la nevera llena, no paro de comer porque claro, ya se sabe que en casa todo está más a mano y como mis alimentos de primera necesidad están asociados al cacao, nunca vienen mal. Vamos, que la cuarentena va a acabar con mi paciencia, con mis neuronas y con mi báscula.

Dada la negatividad del post, aquí van mis ideas, pocas, de cómo entretener a un peque de dos años en este encierro provisional.

  1. Plastilina: además de practicar la motricidad fina, les suele encantar y mancha poco.
  2. Pintar: es un básico pero en casa hemos impreso dibujos de dinosaurios (elegir temática a gusto del consumidor) y nos ayudan en momentos clave.
  3. Pegatinas: otro básico que no falta entre nuestros recursos. Ojo a dónde acaban.
  4. Búsqueda del tesoro: en casa hemos jugado a esconder su muñeco preferido en una caja de zapatos a la que hemos llamado “el tesoro”. Un ratito nos ha aguantado la intriga.
  5. Hacer un bizcocho juntos, por eso que hablábamos antes de tener llena la despensa. Aquí eso de batir huevos y pringarse nos encanta.
  6. Gymkana en casa. Pon una escoba en el asiento con dos sillas y crea un túnel, un par de cojines en el suelo en los que saltar, inventa un río para saltarlo… Juega con su imaginación y ¡cánsalos!
  7. Cartas. Nosotros tenemos de Peppa Pig (se encuentran muy fácilmente) y le entretienen mucho.
  8. ¡Sorpresa! Es hora de abrir el armario y sacar ese juguete de Reyes que tenías escondido por exceso… No lo dudes.
  9. Los básicos: Netflix, pelis Disney, algún juego educativo de tableta… pero vamos, ante la desesperación, ¡bienvenidos sean!

Seguiremos informando desde este hogar, dulce hogar.

@Saralacalle

Opciones después de un aborto natural

Dada la repercusión que tuvo el post anterior y a pesar de que el tema no es de mi agrado, sigo con la misma temática por si a alguien le puede ayudar.

Como ya os contaba, cuando nos dijeron que el feto no tenía latido, nos dieron dos opciones, o legrado o mediante pastillas.

Me decidí por hacerlo con pastillas porque me parecía la opción menos invasiva y podía vivirlo de una forma mucho más privada puesto que no requería de ingreso hospitalario, mientras que el legrado sí.

IMPORTANTE: vuestra pareja debe ayudaros a tomar esta decisión pero, en el fondo, la última palabra tiene que ser tuya. La que va a pasar por semejante proceso eres tú y tienes que tener en cuenta tanto tu condición física como la psicológica.

Opciones:

a) Legrado: es el método más empleado hasta la fecha. Requiere de ingreso en el hospital y el uso de anestesia (a veces general, a veces es solamente sedación). El dato importante es que, aunque es una técnica muy sencilla y breve (dura entre 1 hora- hora y media) y si todo va bien el alta te la pueden dar incluso el mismo día, no deja de ser una intervención quirúrgica, lo que quiere decir que implica una serie de riesgos.

b) Pastillas: es un tratamiento alternativo que busca evacuar el contenido uterino sin usar técnicas invasivas, aunque no siempre se consigue. Solo se puede usar hasta la semana 15 de gestación y en embarazos de un solo embrión.

El procedimiento consiste en introducir en la vagina una dosis de prostaglandina. En mi caso se usó Misoprostol. Esta sustancia provoca contracciones y dilata el cuello del útero de modo similar a como las provoca la oxitocina cuando llega la necesidad de inducir el trabajo de parto al final del embarazo.

A los 3 días de haberse administrado la dosis de pastillas se realiza un control para comprobar si se ha procedido a la evacuación total. Si no es así, se puede poner una segunda dosis (si no se quiere recurrir al legrado). En esta ocasión se dejan 5 días para ver si el cuerpo logra limpiarse. En caso de no haber logrado la evacuación ya no se dará una tercera dosis, sino que la opción definitiva será el legrado. Yo tuve que pasar por el proceso dos veces porque la primera vez no salió bien, pero esto no es algo habitual.

Lo que sentirá la mujer en este proceso será similar a lo que se sentiría en una expulsión espontánea: cólicos y sangrados. Los dolores son fuertes y en mi caso me recomendaron tomar Enantyum y Nolotil de manera alterna, y he de decir que gracias a ellos pude soportarlo. Ahora, una vez que he dado a luz, tengo que decir que los dolores son de contracciones de parto, o al menos en mi caso lo fueron. Se soporta sí, pero duele y mucho.

También es importante vigilar el sangrado que acompaña la expulsión. Es habitual que tras la expulsión el sangrado dure unos 10 – 12 días más. En ocasiones puede aparecer algo de fiebre o diarreas. Para esto último se precisa mucha hidratación; no os olvidéis de beber agua abundantemente en estos casos. La fiebre será controlada por la analgesia que estamos recibiendo.

Y ya para cerrar esta entrada tan poco agradable, me gustaría recalcar que para mí hay un factor muy importante del que no se habla en los papeles y es el factor psicológico. Yo me planteé si sería capaz de aguantar psicológicamente en casa esos días de expulsión y si vería algo que pudiera traumatizarme. La verdad es que mi ginecólogo me lo explicó todo muy bien y sabía en todo momento lo que venía a continuación pero aún así, es un proceso duro que requiere de una baja médica porque, más allá de lo físico (a la semana o diez días estás recuperada) el factor psicológico es MUY importante y nadie se encarga de valorarlo.

Hay que pasar por el duelo. LloraDesahógateDate tiempo, que todo se cura. No se trata de olvidar, yo no lo he hecho ni creo que lo haga nunca, pero aprenderás a aceptarlo y seguirás viviendo con un montón de alegrías que llegarán en el futuro.

Si estás leyendo porque estás buscando información, lo siento. Ojalá no hubieses tenido que llegar nunca a este post pero espero que te sirva de ayuda.

Pd: recuerdo que no soy médico y que una cosa así requiere de un especialista.

@Saralacalle

Miedo al parto

“Cuanto peor ha sido un parto, más ganas tiene la gente de contarlo y exagerarlo”. Esta frase de mi matrona me ha acompañado desde que empecé la preparación al parto.

Aunque el hecho de ser madre me llenaba de emoción, el nacimiento del bebé me generaba un miedo y una preocupación que a veces me daba pavor reconocer en voz alta. ¿Podré dar a luz? ¿Podré soportar el dolor? ¿Saldrá todo bien? Todas esas preguntas se agolpaban en mi cabeza, principalmente al final del embarazo. Bueno, en la mía y en la de Marido, que no paraba de “taladrarle”.

Una vez que empecé a comentarlo con más embarazadas vi que no era la única y que es bastante común, por lo tanto, empecé a buscar información y estas son mis conclusiones:

Existen varios tipos de temores relacionados con el parto. El más frecuente es el miedo al dolor, pero también hay otros asociados a éste: miedo a lo desconocido, miedo a que surjan complicaciones, miedo a que el bebé no nazca sano e incluso miedo a no estar a la altura de las circunstancias cuando llegue el momento. (¿A no estar a la altura? Nunca vamos a estar “tan” a la altura).

Tranquila amiga, las mujeres estamos preparadas para parir de forma tanto biológica como psicológica. No debes preocuparte por el dolor físico ya que actualmente, gracias a la epidural, se reduce el malestar físico. Además, debes tener presente que cuando llegue el momento estarás en manos de profesionales y que no deberás preocuparte por nada. Ellos son los que saben, solo tienes que confiar en ellos. Palabrita.

Además, estos son algunos consejos para que te sientas más segura y estés preparada para cuando llegue el momento:

Descansa siempre que puedas. Simplemente no hagas nada y disfruta de un descanso diario, lee un libro, ve una peli, siéntate en un parque simplemente a observar..

Comparte tus preocupaciones. Habla de tus preocupaciones, ya sea con tu pareja, con tu madre o con una amiga que ya tiene niños, te ayudará mucho.

Realiza técnicas de relajación. Recibir un masaje o practicar la meditación durante el embarazo son formas de relajarse que te beneficiarán. Yo esto no lo probé, pero tengo amigas que dicen que ayuda mucho.

Asiste a clases de preparación para el parto. La mejor herramienta para afrontar tus temores es disponer de una información completa. En esas clases aprenderás mucho sobre todas las etapas del parto, así como sobre los aspectos físicos y emocionales que marcan cada periodo. Los profesionales que imparten las clases, así como tu ginecólogo, son las personas más indicadas para resolver tus dudas. Además, si vas con la persona que estará contigo en el paritorio, mejor, también le tranquilizará.

Practica ejercicio. El ejercicio físico también reduce la tensión. Si tienes dudas sobre qué deporte practicar, consulta con tu médico. La natación es el ejercicio ideal durante el embarazo te mantiene flexible y saludable pero no daña las articulaciones. En mi caso yo opté por Pilates.

Desconecta. Haz actividades de ocio que te diviertan y te hagan desconectar de todo. Puedes ir de compras, al cine con las amigas o salir a cenar con tu pareja. (Lo último 🙌🏻).

Si aún así te sientes abrumada por el miedo, habla con tu doctor o con tu matrona.

¿Conoces a alguna mujer que no haya sido capaz de dar a luz? Yo tampoco.

@Saralacalle

Cosas que me han ayudado después de ser madre

Como siempre digo, llevo poco tiempo inmersa en esto de la maternidad, pero a punto de cumplir seis meses como madre, os dejo una lista de cosas que a mi personalmente me han ayudado mucho.

Para no hacerlo demasiado largo, he separado la lista en cosas realmente útiles y otra de frivolidades, muy necesarias también.

Cosas importantes:

1. Mi madre y mi suegra (también puede ser una hermana, amiga, una niñera, la chica que os ayuda en casa…mejor una mujer, simplemente porque se sienten más identificadas con nosotras). Ya sabéis que el bebé está con la abuela pero no solo nos han ayudado ahora, en los primeros días de postparto también fueron imprescindibles (ahora echamos de menos sus tuppers).

Ojo, no pongo a mi marido porque no considero que ayude, considero que        compartimos tareas e ilusión por el proyecto en común que supone un hijo.

  2. Agenda: créeme si te digo que ahora te va a faltar tiempo. Yo pensaba que era una chorrada pero al reincorporarme al trabajo después de la baja, me compré una agenda y pinté un horario semanal en el que Marido y yo nos organizábamos con cosas que para los dos son importantes; reuniones inamovibles del trabajo, citas médicas, nuestra tarde libre*, etc… La tranquilidad mental que  tengo a primeros de mes cuando lo hago es insuperable.

3. Quitarme el reloj: teniendo en cuenta el punto anterior, es una contradicción, lo sé. Cuando digo “quitarme el reloj” es literal, el único horario que cumplo ahora es el del trabajo, que no puedo llegar tarde, al resto de sitios me da igual. Obviamente, si es una cita médica, lo intento, pero ahora mismo entre mis prioridades no está la de llegar en hora. Más que nada porque es imposible. Cuando no se toma el bibe súper lento hay una caca a destiempo, cuando no pilla un berrinche en el mismo ascensor… Ahora el pronto o tarde es relativo. Me ha costado pero ahora ya me he acostumbrado.

4. Experiencias de amigas. “¿Cuándo se empieza con la fruta? ¿Es normal que se de la vuelta con 4 meses? ¿Cuándo era la segunda dosis de la Betxero?”. Obviamente Google lo sabe todo pero prefiero mandar un Whatsapp a amigas que están como yo que, además, siempre te cuentan su experiencia. Ayuda y mucho.

5. Wallapop. La mayoría de los productos de los bebés son muy caros y aquí encontrarás verdaderas gangas que te permiten comprar cosas muy útiles, baratitas y en perfecto estado.

6. Relativizar. Esta es una cosa de la que todo el mundo te habla cuando dices que estás embarazada y yo no me creía mucho, pues sí, es totalmente cierto. Las prioridades cambian desde el minuto 1 en el que tienes al bebé encima y créeme si te digo que llevar la blusa con una arruga va a ser el menor de tus problemas, si logras que te abroche y que no tenga una mancha, has triunfado, amiga. Y así, con un millón de cosas a diario.

Cosas molonas:

1 .Champú en seco. EL DESCUBRIMIENTO. Vas a tener tiempo para ducharte, sí, pero ya no con la calma de antes y el champú en seco te deja requetemona en cuestión de 5 minutos y te olvidas de secador. Muy recomendable.

2. Espejo del parasol del coche. No sé vosotras pero a mi no me da tiempo a pintarme en casa y este espejo se ha convertido en mi aliado, los semáforos ya no son lo que eran. 🙂

3. Bandeja de desayuno (esta le va a encantar a mi amiga María). Tengo pánico a que algo se tuerza por las mañanas y que no me de tiempo a desayunar, asi que antes de acostarme dejo todo semilisto (bandeja con tazas, platos, vasos de zumo, cubiertos…) para minimizar riesgos.

4. Bono de masajes. Mi preferido. Compradlo antes de que nazca el bebé, luego nos cuesta más gastarnos dinero en nosotras mismas pero si ya lo tienes te da mucha menos pereza. Además, con la excusa de que tienes gastarlo te das unos homenajes muy guays.

Ánimo chicas, se puede.

* Los martes es la tarde libre de marido y los jueves la mía. Hay que guardarse esos ratos en la agenda.

@Saralacalle

Cómo saber si he roto aguas

Los nervios están a flor de piel porque el momento del parto se acerca. Hemos llegado a la semana 38 y sabemos que la rotura del saco amniótico es una señal inequívoca de que van a comenzar las contracciones de parto y el bebé no tardará en nacer. Pero, ¿cómo saber si he roto aguas? ¿Se puede confundir con las pérdidas de orina? ¿Duele?

Antes de seguir leyendo, recuerda que no soy médico y que cuento mi propia experiencia y recopilación de información en base al tema que tratamos en cada post.

Sigue leyendo “Cómo saber si he roto aguas”

Ropa premamá

¿Estás gordi y no sabes cómo empezar a gestionar tu armario de embarazada? Aquí he preparado una selección de looks que quizás puedan ayudarte. Para vestirme durante la espera del bebé yo opté por ir mona, claro, pero con ropa cómoda y barata. La verdad es que ropa premamá como tal compré poca, ha habido muchas cosas “normales” que me han servido pero depende de tu estilo anterior al embarazo.

Sigue leyendo “Ropa premamá”

Breve, intenso e insuficiente

La baja por maternidad en España es breve e insuficiente. Muchas mamás, entre las que me incluyo, intentamos alargarla sumando vacaciones, días de lactancia o cualquier permiso… porque las famosas 16 semanas de baja maternal pasan en un parpadeo. O en medio.

Y aquí estoy, 123 días después de dar a luz, con mi bebé de 4 meses en brazos y haciendo malabares. Porque la conciliación familiar/laboral en este país no existe por mucho que a todos los políticos se les llene la boca hablando de ella.

Como madre primeriza tengo que reconocer que me cuesta pasar tiempo lejos de él. Tengo la sensación de que es pronto, muy pronto para todo.

Sé que está en buenas manos, las mejores: los maravillosos abuelos sin los que nos sería muy complicado vivir y conciliar. Ellos se han ofrecido y así es más fácil, pero no todo mundo tiene esta opción.

El debate por la corta duración de esta baja lleva años encima de la mesa y no parece avanzar ni mejorar.  No voy a poneros los dientes largos hablando de esos estupendos países nórdicos donde las bajas por maternidad/paternidad ascienden a un año… pero sí que creo que es necesario hablar de ello para que no sea asumido como algo “normal” y así consigamos que esto cambie de manera real.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida… pero, ¿cómo puede una mujer seguir dando el pecho a su hijo si se incorpora a su puesto de trabajo cuando el bebé tiene 4 meses? Es complicadísimo y en muchas ciudades y situaciones, inviable.

Para mí es una incoherencia tan obvia que no entiendo cómo no se le ha dado solución.

Yo elegí ser mamá lactante, es decir, decidí voluntariamente darle el pecho desde el primer momento, y para poder seguir haciéndolo, tres semanas antes de la temida vuelta empecé a espaciar sus tomas de forma que pudiese “aguantar” la mañana con biberones y así poder continuar dándole el pecho a primera hora y a partir de la 17.00h. Sí, he tenido que reducir jornada para ello.

Yo puedo hacerlo, aunque renuncio a gran parte de mi sueldo (y seguramente también trayectoria profesional) pero sé que hay otras muchas mamás que se ven obligadas a interrumpir la lactancia porque es algo imposible de compaginar con su día a día o porque no se apañan con el sacaleches o porque no obtienen suficiente cantidad…

Seas madre lactante o madre de biberón, la baja de maternidad sigue siendo ridícula. Tu bebé aún te necesita. ¡Nos necesitan!

Ahora que vuelvo a trabajar intento encontrar la fórmula que mejor se adapte a mi familia y con la que poder llegar a todo, pero esto no debería ser así. No somos superwomans y nos vemos obligadas a serlo. Las prioridades están claras, le pese a quien le pese, y no se nos debería penalizar por ello, ni a nivel social ni a nivel profesional. Mi marido y mi bebé son mis prioridades y así se lo hago saber a mi entorno siempre que es necesario.

Para poder conciliar lo mejor posible a mí, personalmente, me ha ayudado mucho empezar a establecer ciertas rutinas.

Papás, mamás, por desgracia en este país parece que traer un bebé al mundo nos penaliza en lo laboral pero ¡ay, qué alegrías nos dan en lo personal!

Con paciencia y rutina, la que aún estoy buscando, lo conseguiremos.

@Saralacalle

Pd: cuando establezcamos nuestras rutinas de esta nueva familia de 3, os las contaré.

Los errores que cometí (y que sigo cometiendo)

Como buena primeriza, hay errores que vas a cometer y no pasa nada, ¿recuerdas algo que te haya salido bien la primera vez? Seguramente no.  En este post os voy a contar lo que yo considero que han sido errores durante el embarazo, por si a alguien puede ayudarle a no repetirlos.

Errores de novata:

  1. Duplicidad de médicos. Este ya lo he contado en algún otro post, pero es el que considero el error más grave. Elige bien a tu ginecólogo y a tu matrona y ya. No dupliques diagnósticos y visitas, a no ser que sea necesario.
  2. FPP. Estas siglas que tanta ilusión nos hacen… Fecha Probable de Parto. Já. En mi caso salía de cuentas el 15 de noviembre, luego en una de esas duplicidades médicas me dijeron que no, que una semana antes, el 8 de noviembre, y para más inri, en la siguiente visita me dijeron que se me iba a adelantar. ¿Y qué hice yo? Pues contarle a todo aquel que me preguntaba qué tal estaba que muy bien y que el parto se me iba a adelantar. Já de nuevo. El bebé nació el 23 de noviembre. Amiga, a tu FPP súmale mentalmente 10 días y cuando te pregunten, di la fecha retocada o tu madre y tu suegra acabarán con tu ya escasa paciencia a esas alturas del embarazo.
  3. Kilos. Sí, lo sé, tienes mucha hambre y cualquier “guarrería” te viene bien. Lo sé. Durante los ocho primeros meses de embarazo engordé 8 kilos, en el último mes cogí 4. Ves que la FPP (Jajaja) ya está ahí y piensas “buah, total por una bolsa de patatas…”, “buah, por un heladito…”. No digo que no comas, digo que no se te vaya de las manos como a mi.
  4. Ofertas. Lo sé, eres primeriza y no tienes nada y te mueres de ilusión de equipar al retoño pero, ojo, lo barato sale caro. Nosotros caímos en el error de comprar el carro (un trío monísimo de Grupo 0, capazo y sillita) en el Prime Day de Amazon, nos ahorrábamos más de 200€ y nos volvimos locos. ERROR. El carro no cabía en el maletero del coche.
  5. Tallas. En una de mis duplicidades médicas me dijeron que el bebé iba a ser muy pequeño y que comprase cositas de la talla 0. Pues otro error también. El bebé era pequeño, sí, pero con un par de cositas de esa talla hubiese servido. Yo le equipé como si fuese a tener esa talla siete meses.
  6. Imaginación. Este no es un error como tal, pero como para mi fue “un chasco”, lo incluyo. No te imagines tu parto o al menos, no lo idealices. Yo me imaginaba rompiendo aguas, saliendo corriendo por la noche, entrando al hospital llorando como una loca y… al final fue un parto programado. Ingresé a las 8 de la mañana, con una sonrisa y con la manicura hecha.

Como veis, esto de la maternidad es un aprendizaje constante y está lleno de “errores” que hacen cada día sea más divertido que el anterior.

@Saralacalle

Revisiones Post Parto

Una vez que has dado a luz, hay dos citas en tu agenda que no pueden faltar. Sí, ya sé, no tienes tiempo ni de lavarte los dientes como para ir al médico… Pues sí, mi recomendación es que no falles en ninguna de estas dos visitas:

  • La primera, una revisión con tu ginecólogo o matrona: que valorará aspectos esenciales como la vuelta del útero a su posición y volumen previos al embarazo; el estado de tus ovarios, trompas de falopio y canal vaginal; la evolución de las posibles cicatrices (cesárea, episiotomía o sutura de desgarros) y un examen de las mamas, entre otros.

Esta revisión yo me la hice a la semana exacta de nacer el bebé y creo que fue un               poco pronto (cuando me dijeron), yo la haría a las 3 semanas o al mes.

  • Y, en segundo lugar, pero de gran importancia, la valoración por parte de un fisioterapeuta especializado en obstetricia y uroginecología, que examine el estado de tu musculatura abdominal y del suelo pélvico.

En esta visita te preguntarán sobre los síntomas más frecuentes relacionados con las disfunciones perineales en el posparto:

  • Dificultad o imposibilidad para contener la orina ante esfuerzos como toser, coger peso, estornudar o reír.
  • Necesidad de apresurarte para ir al servicio cuando sientes ganas de hacer pis.
  • Dificultado o imposibilidad de contener los gases.
  • Existencia de escapes fecales.
  • Presencia de dolor en las relaciones sexuales (si las has retomado) o sensación de dolor en la zona perineal al tacto.
  • Y otros aspectos como la existencia de dolores articulares en la zona lumbar y pélvica.

En cuanto a la exploración física, el fisioterapeuta valorará la presencia o no de diástasis de los rectos del abdomen y el estado de tu musculatura abdominal profunda, aspecto fundamental para iniciar la reeducación perineal. Si tu bebé nació mediante cesárea, además de la inspección de tus músculos y su actividad, valorará el estado de la cicatriz y llevará a cabo un tratamiento de la misma, pautándote asimismo algunas recomendaciones que podrás realizar en casa, como el masaje para mejorar su cicatrización.

Lo dicho, es una cita que yo no me perdería por nada del mundo. Nadie va a cuidar de ti mejor que tú misma.

@Saralacalle